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10-7-16 LA VOZ DEL OBISPO: El papel de la conciencia al votar: Parte 2

By EXCMO. y RVDMO. MONS. MICHAEL J. SHERIDAN, S.Th.D.
10/6/2016 | Comments

Nuestra fe exige que hagamos juicios morales guiados por una conciencia bien formada e informada. Esto es especialmente cierto cuando se trata de ejercer nuestro derecho y responsabilidad al votar.

La publicación de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos, Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles (FCFC, por sus siglas en inglés), brinda un resumen útil de lo que implica formar una buena conciencia:

"La formación de la conciencia incluye varios elementos. Primero, existe el deseo de abrazar el bien y la verdad. Para los católicos esto comienza con el deseo y la apertura a querer buscar la verdad y lo que es correcto, a través del estudio de la Sagrada Escritura y doctrina de la Iglesia contenida en el Catecismo de la Iglesia Católica. También es importante examinar los hechos y antecedentes de las distintas opciones. Finalmente, es esencial reflexionar en oración para discernir la voluntad de Dios. Los católicos también deben entender, que si fallan en formar su conciencia, pueden cometer juicios erróneos" (#18).

El deseo de abrazar el bien y la verdad es fundamental para la formación de la conciencia. El bien y la verdad son realidades objetivas. La conciencia, entonces, no es una cuestión de "lo que pienso" o "lo que siento" o "lo que quiero". Una conciencia bien formada me recuerda que hay una diferencia real e inevitable entre el bien y el mal y que debo abrazar el bien y rechazar el mal, incluso y especialmente cuando esto significa elegir contra mis instintos puramente naturales.

El Concilio Vaticano II nos enseña sobre el modo en que opera la conciencia: "En lo más profundo de su conciencia, el hombre descubre la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, llamándolo a amar, practicar el bien y evitar el mal: haz esto, evita aquello, porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente" (Gaudium et Spes, 16).

La fuente fundamental del conocimiento del bien y el mal proviene de la ley natural. La ley natural es la ley eterna escrita en el corazón de cada ser humano. Santo Tomás de Aquino nos enseña que la ley natural es la participación racional de la persona en la ley eterna.

Sin embargo nuestro conocimiento del bien y del mal, que se deriva de la ley natural, es limitado y debe ser complementado por nuestra aceptación de la Revelación Divina que se encuentra en las Sagradas Escrituras y en las enseñanzas de la Iglesia Católica. Una conciencia bien formada nunca irá en contra de la doctrina moral católica. Ningún católico puede pretender actuar en buena conciencia y a la vez ir deliberadamente en contra de la enseñanza autorizada de la Iglesia. Por esta razón, todo católico debe estar bien informado en cuanto a las enseñanzas morales de la Iglesia y obedecer esas enseñanzas.

Al examinar los muchos temas propugnados por los candidatos que buscan la elección, algunos están mal y son en sí mismos (es decir, intrínsecamente) malignos, por ejemplo, el aborto, las investigaciones de células embrionarias y el "matrimonio" entre personas del mismo sexo. Estos temas deberían ser determinantes para que el votante de recta conciencia, descarte todos los demás. Tal como leemos en la FCFC: "Como católicos, no votamos basándonos en un solo tema. La posición de un candidato respecto a un solo tema no es suficiente para garantizar el apoyo del votante. La posición de un candidato respecto a un solo tema relacionado con un mal intrínseco, como es el apoyo al aborto legal o la promoción del racismo, puede llevar legítimamente a que el votante descalifique a un candidato y éste no reciba su apoyo" (# 42).

Puede ser que un votante de recta concienca encuentre imposible votar, en la boleta electoral, por alguno de los candidatos a la presidencia. Pero incluso si usted se abstiene de la elección presidencial, por favor tome nota de la Propuesta 106, que, de aprobarse, legalizaría el suicidio médico asistido. Por favor, vote NO a esta iniciativa inmoral. Ningún católico de buena conciencia puede llamarse así y votar a favor del suicidio legal.

Un medio final, indispensable para formar una buena conciencia es la oración. Nuestra cultura altamente secularizada no tendrá en cuenta la oración como algo que tiene que ver con nuestra preparación para ir a las urnas, pero no puede ser así para las personas de fe. La oración sincera, que abre nuestras mentes y corazones para conocer la verdad de Dios, nos permitirá — por la gracia de Dios — hacer buenos juicios morales.

La oración también nos pone cara a cara con nuestros pecados y debilidades, las mismas cosas que pueden guiar a una conciencia errónea. La rectitud moral se logra mejor con un serio examen de conciencia y la práctica frecuente de la confesión sacramental.

Abrazar la verdad y el bien objetivos, la obediencia a la Revelación Divina y la oración sincera permitirán a los católicos votar con una conciencia bien formada. De qué forma encontramos nuestro camino a través de los muchos temas importantes que requieren un voto de conciencia y cómo evaluarlos y priorizarlos será el tema de mi siguiente columna.

(Traducido por Carmen y Rudy López de la Catedral Santa María.)


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